Alter do Chão, una bella y exotica playa brasileña en el río Tapajos

praia¿Desea usted relajarse? Sentarse quizá en un café, tomarse una botella de cerveza Tijuca helada y contemplar el sol que se asienta sobre las crestas boscosas repletas de especies silvestres como perezosos y monos aulladores, entonces debe visitar las playas de arena blanca a lo largo del río Tapajós, un exótico y bello atrae a los visitantes que vienen en auto desde Cuiabá, una ciudad sin salida al mar ubicada casi 1600 kilómetros al sur. Las aguas claras y cálidas atraen a practicantes de snorkel y surf de remo.
Aunque está alejado del mar y en un rincón remoto de la selva amazónica, Alter do Chão debe ser uno de los pueblos de playa más seductores del mundo; sin embargo lo más interesante es que se encuentra ubicada en un país con más de 7400 kilómetros de costa; es decir, una de las mejores playas podría estar situada al interior más profundo e indomable de la selva tropical más grande del mundo.
Así que, si usted quiere vivir una experiencia extraordinaria en una exuberante playa brasileña, debe viajar hasta Alter, donde de inmediato percibirá ese oasis de tranquilidad, a diferencia de muchas de las tradicionales playas donde puede encontrarse de todo menos la paz y la tranquilidad de Alter.
praiiAlter no siempre fue visto como una ciudad de playa en la selva tropical. Pedro Teixeira, un explorador portugués que encabezó expediciones hacia el Amazonas con el objetivo de esclavizar a los pueblos indígenas, estableció un puesto colonial aquí en 1626.
Sin embargo, durante siglos Alter siguió siendo un remanso, excepto porque atraía a residentes de Santarém, la ciudad vecina, y algún que otro aventurero.
El naturalista británico Henry Walter Bates llegó aquí en la década de 1850 y dijo que Alter era “un lugar descuidado y pobre”.
“Las casas del pueblo estaban llenas de bichos, murciélagos en la paja, hormigas de fuego (formiga de fogo) bajo los pisos, cucarachas y arañas en las paredes”, escribió.
A pesar de estas reservas, Bates logró apreciar este lugar, pues se distraía en las playas de Alter después de realizar investigaciones en el bosque circundante acerca del mimetismo animal que respaldaba la teoría evolutiva de Charles Darwin.
“La suave luz pálida que descansa sobre extensas playas de arena y cabañas de palma, reproducía el efecto de una escena invernal en el norte frío cuando una capa de nieve se encuentra en el paisaje”, escribió Bates en El naturalista por el Amazonas.
En el clima caluroso, la gente usaba el mismo tipo de ropa de playa que prevalecía en Río, desde bikinis hasta trajes de baño. La frondosa plaza tenía un ambiente suave con los vendedores que ofrecían tazones de açaí con tapioca y en las cafeterías, los visitantes saboreaban platos de pescados amazónicos como el pirarucu y el tucunaré.
No lo piense más, encuentre el espacio propicio dentro de su tiempo y vaya a pasar unos días de saludable relax en las playas de Alter de Chão…No se arrepentirá.

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