Los monos babuinos pueden hacer sonidos del habla parecidos a los de los humanos

Para el oyente inexperto, un montón de babuinos balbuceando puede parecer poca cosa. Pero el oído entrenado de los expertos ahora ha encontrado que nuestros primos primates pueden realmente producir sonidos de vocales parecidos a los que realizamos los humanos. El hallazgo sugiere que el último antepasado común de los seres humanos y los babuinos pudo haber poseído la maquinaria vocal para el habla –sugiriendo un origen mucho más temprano del lenguaje de lo que se pensaba anteriormente–.
Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS, por sus siglas en inglés) y de la Universidad de Grenoble Alpes, ambos en Francia, y sus colegas grabaron a babuinos en cautiverio, encontrando que los animales eran capaces de producir cinco sonidos distintos que tienen las mismas frecuencias características de las vocales humanas. Como se informó en PLoS ONE, los animales podían hacer estos sonidos a pesar de que, como disecciones revelaron más tarde, poseen cajas altas de voz, o laringes, una característica anatómica que durante mucho tiempo se pensaba que era un impedimento para el habla. “Esto rompe un importante obstáculo” en el estudio del lenguaje, dice el coautor del estudio, Thomas Sawallis, un lingüista de la Universidad de Alabama. “Las teorías de la evolución del lenguaje se han desarrollado basadas en la idea de que la capacidad completa del habla solo estaba disponible para el anatómicamente moderno Homo sapiens”, apoyando un surgimiento del lenguaje hace aproximadamente 70.000 a 100.000 años, dice, pero de hecho “podríamos haber tenido los comienzos del habla hace 25 millones de años”.
En el presente estudio, un equipo dirigido por el lingüista y antropólogo Louis-Jean Boë grabó a 15 babuinos de Guinea (tres varones y 12 hembras) haciendo vocalizaciones espontáneas, que incluían gruñidos, “wahoos”, ladridos, chácharas y llamadas de copulación. Grabaron a los animales durante la media hora antes de su alimentación cuando eran más ruidosos. (No se grabaron a los animales durante la alimentación “para evitar la distorsión potencial de las vocalizaciones debido a la masticación y a las mejillas llenas”). A continuación, aplicaron una técnica conocida como análisis de codificación predictiva lineal (LPC, por sus siglas en inglés) para determinar los dos primeros “formantes” –frecuencias que son enfatizadas por la laringe y definen cómo suena una vocal– así como su frecuencia fundamental. Los investigadores también diseccionaron las cabezas de un babuino masculino y femenino para medir las longitudes de sus tractos y pliegues vocales, así como examinar los músculos de la lengua. Los tractos vocales de los monos eran comparables con los de los niños humanos, mientras que sus pliegues vocales eran más similares en tamaño a los de los humanos adultos. Y como nosotros, los babuinos parecen producir sonidos parecidos a las vocales moviendo sus lenguas horizontal y verticalmente.
Una de las razones por las que se pensaba que los primates no humanos eran incapaces de producir un habla parecida a la nuestra es porque algunos lingüistas creían que todo lenguaje tenía que tener el sonido de una “i”. Ese sonido, que el tracto vocal de los monos no puede manejar, serviría como una calibración que ayuda a los humanos a discriminar otras vocales. Pero esto podría, después de todo, no ser una característica necesaria de la lengua, dice Ian Maddieson, lingüista de la Universidad de Nuevo México. “Ahora conocemos muchos idiomas que no tienen ese sonido”, dice.
Su resultado abre una gran cantidad de nuevas preguntas sobre cuándo y cómo evolucionó el lenguaje. Y los científicos ahora pueden usar este enfoque para buscar esta habilidad en otras especies, dice Sawallis. “Si las semillas del lenguaje fueron plantadas hace 25 millones de años en lugar de hace 100.000 años, esa es una enorme diferencia”, señala.

(Scientific American)

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